Como organización de justicia social, nuestro trabajo se basa en la firme creencia de que todas las personas merecen respeto, dignidad y autodeterminación en el trabajo, en la escuela y en sus comunidades.
El racismo estructural y sistémico -cuyo núcleo es la opresión de la población negra e indígena- y otras formas de injusticia conforman la sociedad y los sistemas cívicos, políticos y jurídicos en los que trabajamos y vivimos. Todos los sistemas de opresión están interrelacionados y sus efectos se agravan en función de la discapacidad, la etnia, la identidad de género, el estatus migratorio, el origen nacional, la raza, el sexo, la orientación sexual, el estatus socioeconómico y otros motivos.
Nosotros, como productos de esta sociedad, tenemos y mostramos prejuicios que afectan a nuestras decisiones e interacciones cotidianas. Quienes tienen más poder y privilegios tienen una mayor responsabilidad a la hora de desmantelar los sistemas de opresión de los que se benefician.
A menos que contrarrestemos afirmativamente nuestros prejuicios, permitimos y fomentamos estos sistemas de opresión.
Como personal de Legal Aid at Work, nos comprometemos a:
- trabajar personal y colectivamente para desaprender y cuestionar estos sistemas de opresión;
- Sentirse incómodo, aceptar las críticas y crecer;
- desarrollar y fomentar una cultura organizativa que desmantele los sistemas de opresión y potencie el liderazgo de las personas de comunidades infrarrepresentadas;
- crear un lugar de trabajo verdaderamente equitativo e integrador, en el que todo el personal pueda aportar su yo pleno y auténtico a la oficina y destacar;
- centrar la justicia racial en el trabajo de todos los aspectos de nuestra organización;
- crear y mantener asociaciones auténticas y equitativas con las comunidades a las que servimos y pedir respetuosamente a esos socios que nos rindan cuentas; y
- Establecer relaciones equitativas con los clientes que respeten sus experiencias vitales, respondan a sus necesidades y valoren sus objetivos.
